Todos los seres humanos estamos llamados al amor porque venimos del Amor. Algunos llamados al amor universal y otros hemos sido llamados al amor conyugal.
Estos últimos somos mayoría, en el sentido de que la vida religiosa no está hecha para todo el mundo. Sin embargo, la santidad sí es un llamado general para los hijos de Dios indiferentemente su condición.
Nuestra vía de santificación son los sacramentos instituidos por Cristo. Y aquí quisiera detenerme por un momento para hablar de uno en particular.
MATRIMONIO: De los siete, es el único que fue bendecido por Cristo, pero no instituido por ÉL. El sacramento del matrimonio fue instituido por el PADRE desde "el principio", cuando Dios Padre decide darle al hombre "una ayuda adecuada" y crea a la mujer.
Los esposos tienen la misión de ser colaboradores en la obra creadora de Dios y de forjar ciudadanos bajo valores cristianos para el crecimiento de una mejor sociedad.
Dicho así, todo suena muy bien. Pero, ¿Qué está pasando actualmente con la institución matrimonial? ¿Por qué en estos tiempos las personas rechazan el matrimonio y lo ven como una "carcel", como algo que priva a cada quien de su autenticidad y autonomía?
No creo oportuno tratar un tema tan amplio en un solo post, así que se dividirá en varias entradas donde compartiré algunas impresiones que espero sean de utilidad para el lector.
miércoles, 29 de noviembre de 2017
Orgullosamente Casado
"No es bueno que el hombre esté solo" (Gn 2,18)
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